Día del Juicio y Promesas Incumplidas - ROSH HASHANÁ
Sálvese del Juicio Celestial.
He aquí un rezo que usan algunas comunidades hebreas para anular promesas (se suele recitar un día antes de Rosh Hashaná). Si usted es no judío, tome este rezo para que se inspire y haga el suyo propio con Dios:
El peticionario recita lo siguiente de pie, ante un grupo (preferiblemente) de 10 personas, quienes están sentadas.
"¡Escuchad por favor, señores míos, jueces expertos! Toda promesa, juramento o prohibición, inclusive una prohibición de obtener beneficio, que me haya impuesto a mí mismo o hacia otros, mediante cualquier término de prohibición, o cualquier pronunciamiento que haya salido de mi boca, o que haya prometido y resuelto en mi corazón incluso ejecutar cierta mitzvá, o cualquier práctica buena que haya realizado tres veces sin haber afirmado expresamente que sea sin la fuerza de promesa -se trata de una obligación asumida respecto de mí mismo o de otros, tanto las que me son conocidas como las que ya he olvidado- de todos estos me arrepiento [retrospectivamente] desde el momento en que los hice, y solicito y pido anulación por ellos. No me lamento, Dios no lo permita, por la ejecución de las buenas acciones que he hecho, pero me arrepiento de no haber afirmado explícitamente: "Haré esto sin asumir la responsabilidad de una promesa, juramento u obligación en el pensamiento". Por ello, pido de vuestras excelencias anulación; me arrepiento de todas ellas, de todo lo que he mencionado, se trate de acciones relativas a lo físico, espiritual o financiero. Ahora bien, de acuerdo a la ley, aquel que se arrepiente [de sus promesas, etc.] y procura anulación debe declarar la particularidad de la promesa; sabed, empero, señores míos, que son muchas y es imposible especificarlas - y no solicito la anulación de aquellas promesas que no pueden ser anuladas-; por ello, consideradlas como si las hubiera especificado.
Quienes anulan responden con lo siguiente, repitiendo 3 veces:
Sean todas anuladas para ti, todas absueltas para ti, todas permitidas a ti. No hay promesa, ni juramento, ni prohibición, ni convenio, ni obligación de pensamiento; hay aquí, en cambio, perdón, disculpa y expiación. Así como nosotros concedemos anulación en el tribunal de aquí abajo, de la misma manera sean anuladas en el Tribunal Celestial.
El peticionario hace a continuación la siguiente afirmación pública ante ellos:
Por la presente declaro públicamente ante vosotros que anulo desde ya y en adelante todas las promesas, todos los juramentos, prohibiciones, convenios y obligaciones de pensamiento que tome sobre mí, excepto las promesas de ayunar que se hacen durante la oración de Minjá [del día anterior]. Y si olvidara yo las disposiciones de esta declaración y formulara cualquier otra persona de hoy en más, desde ahora me arrepiento de ellas y declaro que son todas nulas y carentes de validez, que no tienen fuerza ni efecto, y que no sean comprometedoras en absoluto. Me arrepiento de todas ellas, desde ahora y para siempre.
Quienes anulan las promesas responden:
Todas sean anuladas para ti, todas sean absueltas para ti, todas sean permitidas a ti. No hay proscripción, prohibición ni maldición; hay aquí, en cambio, disculpa, perdón y expiación. Así como eres liberado por el tribunal de aquí abajo, del mismo modo seas liberado por el Tribunal Celestial, y ello no dejará rastro alguno. Y todas las maldiciones se convertirán en bendiciones, como está escrito: "Y Adonay tu Dios revirtió la maldición en bendición para ti, pues Adonay tu Dios te ama".
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